¿Alguna vez te has preguntado cómo podemos reducir nuestro impacto ambiental sin renunciar a los beneficios de los plásticos en nuestra vida diaria? Igual desconoces que existe una alternativa en forma de polímeros no contaminantes o sostenibles?
Los materiales plásticos tradicionales son altamente contaminantes y están siendo reemplazados por alternativas más ecológicas fabricadas con estos materiales que contaminan menos. No sólo mantienen la durabilidad y funcionalidad también tienen un impacto ambiental mucho menor.
Y es que los polímeros sostenibles ofrecen precisamente eso, y conocerlos a fondo puede ayudarte a consumir mejor, ahorrar dinero mientras compras productos sostenibles y contribuir a un futuro más verde siendo sostenible. Si quieres saber cómo conseguir todo lo anterior, te interesa leer este artículo sobre este tipo de compuestos.
¿Qué son los polímeros sostenibles?
Antes de adentrarnos en los tipos específicos de polímeros, es importante entender qué hace que un polímero sea considerado sostenible. Para ello, no sólo hay que conocer las diferentes clases de polímeros, sino también cómo se originan y para qué sirve cada una de ellas.
Comenzamos esta explicación por la definición de polímero:
- son macromoléculas formadas por la unión de muchas unidades repetitivas más pequeñas llamadas monómeros.
Pueden ser naturales (como proteínas, ADN, celulosa) o sintéticos (como plásticos) y se forman mediante un proceso llamado polimerización.
Están presentes en la naturaleza. Así, existen muchos materiales naturales, como la madera, el algodón y la seda, que están compuestos por polímeros.
¿Cómo se clasifican estos materiales?
Se dividen de diversas formas, por ejemplo según su sea origen (naturales, sintéticos y semi-sintéticos), su composición química, su comportamiento térmico, etc. Entre las formas de clasificar los polímeros más importantes tenemos las siguientes:
- Según su estructura: lineales, ramificados o reticulados.
- Por su origen: naturales (como la seda) o sintéticos (como el nylon).
- Según sea comportamiento térmico: termoplásticos (se ablandan con el calor) o termoestables (no se ablandan con el aumento de temperatura).
Estos materiales se caracterizan por su capacidad de biodegradarse, su origen en fuentes renovables, o su potencial para ser reciclados eficientemente sin generar residuos tóxicos.
A diferencia de los plásticos convencionales derivados del petróleo, los polímeros sostenibles buscan cerrar el ciclo de vida del producto, minimizando su huella ecológica.
Principales tipos de polímeros sostenibles y sus aplicaciones
A continuación, os contaremos cuáles son las principales clases de polímeros no contaminantes y sus aplicaciones principales:
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Polímeros reciclables:
Aunque no todos los polímeros reciclables son biodegradables, su capacidad para ser reutilizados una y otra vez los convierte en una opción sostenible.
PET reciclado o tereftalato de polietileno: es uno de los plásticos más comunes y se usa principalmente en botellas y envases de alimentos. Al reciclarse, se pueden crear nuevos productos sin necesidad de producir más plástico virgen.
Tiene múltiples aplicaciones, desde la fabricación de nuevas botellas hasta fibras textiles para ropa y moda sostenible o para alfombras y toallas, entre otros usos.
HDPE reciclado polietileno de alta densidad: este polímero es utilizado para fabricar envases rígidos, como botellas de leche o detergente. Al reciclarlo, se convierte en productos de mayor durabilidad, como tubos, muebles de exterior y piezas automotrices.
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Biopolímeros:
Son materiales derivados de recursos naturales, como plantas o animales. A diferencia de los polímeros convencionales, que se obtienen del petróleo, los biopolímeros se biodegradan más fácilmente y provienen de fuentes renovables. Dentro de esta categoría encontramos varios subtipos:
Celulosa: esta derivación de las plantas es uno de los polímeros naturales más abundantes presentes en la naturaleza. Se utiliza en la fabricación de películas transparentes, papeles y textiles ecológicos.
Polihidroxialcanoatos o PHA: son producidos por microorganismos, son completamente biodegradables y se utilizan principalmente en la industria del empaquetado y en la fabricación de plásticos para agricultura, como acolchados que se descomponen en el suelo.
Ácido poliláctico o PLA: se obtiene del almidón de maíz, la remolacha o la caña de azúcar, y es uno de los bioplásticos más utilizados. Se emplea en envases de alimentos, bolsas de un solo uso y productos médicos, como implantes, ya que es biocompatible.
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Polímeros sostenibles de origen marino:
Una tendencia reciente en el mercado de polímeros sostenibles es el uso de materiales provenientes del mar.
- Agar y alginatos: ambos son polímeros extraídos de algas marinas. Son completamente biodegradables y se usan en aplicaciones que van desde la industria alimentaria hasta la fabricación de bioplásticos y envases.
- Quitosano: deriva de la quitina, un componente que se encuentra en los caparazones de crustáceos como el camarón o el cangrejo. Es biodegradable y se usa en agricultura como biofertilizante, en la medicina para cicatrización de heridas, y en la producción de envases para alimentos.
Los polímeros de origen marino son de los menos contaminantes y son perfectos tanto para la navegación sostenible como para otros sectores en tierra como la sanidad, mascotas e industrial, entre otros.
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Polímeros compostables:
Son aquellos materiales que, bajo condiciones adecuadas de compostaje, se descomponen en elementos no tóxicos, como agua, dióxido de carbono y biomasa.
Mater-Bi: este es un polímero compostable derivado de almidones y aceites vegetales. Se usa en la producción de bolsas para basura orgánica y embalajes que se degradan en plantas de compostaje industrial.
PBAT (Polibutileno adipato tereftalato): aunque es un polímero sintético, es compostable y se usa en aplicaciones como películas agrícolas y embalajes alimentarios. Se descompone completamente en condiciones industriales, convirtiéndose en CO2, agua y biomasa.
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Híbridos o mixtos
Estos polímeros combinan materiales tradicionales con componentes ecológicos, permitiendo un equilibrio entre funcionalidad y sostenibilidad.
Polietileno de origen biológico o Bio-PE: es químicamente idéntico al polietileno tradicional, pero se produce a partir de fuentes renovables, como la caña de azúcar. Se utiliza en envases y productos de consumo diario, pero con una huella de carbono reducida.
Bio-PET o Tereftalato de polietileno de origen biológico: al igual que el PET convencional, este material es muy resistente y reciclable, pero en su producción se emplean materias primas vegetales. Se utiliza en la fabricación de botellas y envases.
Ventajas e inconvenientes del uso de estos materiales
Los polímeros sostenibles tienen varios beneficios y riesgos. Por ejemplo, en cuanto al impacto ambiental, reducen la dependencia de combustibles fósiles y la huella de carbono.
El problema es que necesitan infraestructuras de compostaje industrial, lo que puede limitar su efectividad ya que son más difíciles de reciclar y reusar.
Su rendimiento y propiedades los hacen muy interesantes ya que son biodegradables, pero a veces sus características mecánicas y térmicas son inferiores a otros plásticos. Por ejemplo, menor duración o resistencia, entre otras cualidades.
Contribuyen a una economía circular, aunque la confusión sobre su correcta disposición puede dificultar su reciclaje. En el mercado, su demanda está en auge, pero su mayor costo frente a los plásticos convencionales puede frenar su adopción masiva.
De hecho, si bien es cierto que todavía queda mucho por recorrer a la hora de un uso masivo de este tipo de materiales en nuestra vida diaria, la tendencia es clara:
los polímeros no contaminantes están aquí para quedarse y desempeñarán un papel fundamental en la creación de un futuro más verde y sostenible.
Por este motivo, os animamos a usarlos siempre que os sea posible. En caso de que tengáis alguna duda sobre su uso o consumo hemos preparado una guía de uso con todos los plásticos existentes para que no tengáis problemas a la hora de distinguirlos y otra para que recicléis sin problema.
Y es que en Wear and Tear sabemos que cada pequeña acción cuenta para cuidar el planeta, por algo llevamos más de 25 años desarrollando artículos desechables y sostenibles y nos preocupamos por este tipo de cuestiones, todas ellas contadas en nuestro blog sostenible.

